
Cuando un niño recibe un diagnóstico de cáncer, su vida cotidiana cambia. Los tratamientos, las consultas médicas y las hospitalizaciones pueden generar miedo, tristeza e incertidumbre, tanto en los niños como en sus familias.
Por eso, el bienestar emocional de los niños con cáncer también necesita atención. Escucharlos, comprender sus emociones y brindarles seguridad puede ayudarlos a afrontar esta etapa con mayor acompañamiento.
El juego, el dibujo y los momentos compartidos también son importantes. Siempre que su condición lo permita, estas actividades les permiten expresarse y seguir disfrutando de experiencias propias de su infancia.
La familia cumple un papel fundamental, aunque también puede necesitar orientación y apoyo emocional.
Acompañar significa mirar más allá del diagnóstico y reconocer las emociones, necesidades y el derecho de cada niño a vivir su infancia. 💛
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