
El cáncer infantil no solo afecta el cuerpo de los niños, también impacta profundamente su salud mental. Desde el momento del diagnóstico, los niños enfrentan emociones intensas como el miedo, tristeza y ansiedad. La pérdida de rutinas, el aislamiento social y los efectos físicos del tratamiento pueden generar baja autoestima, depresión y retraimiento.
Es fundamental que sus emociones sean validadas. Escucharles, hablarles con honestidad y brindarles espacios seguros para expresarse, ayuda a reducir el miedo y fortalecer su resiliencia. Además, el acompañamiento psicológico especializado debe formar parte del tratamiento desde el inicio, y continuar incluso después de superar la enfermedad.
La salud mental de los niños con cáncer merece atención, cuidado y respeto. Sanar no es solo vencer la enfermedad, sino también recuperar la alegría, la confianza y el bienestar emocional.
Referencia:
Asociación por los Derechos de los Niños con Cáncer
https://shorturl.fm/dkPB4
https://shorturl.fm/yhhOF
https://shorturl.fm/ilqDh